lunes, noviembre 21, 2005

Adios, por fin, muebles horrendos

El viernes por la noche, a pesar de que no era 19 de marzo ni nada parecido, dos valencianos con vocación internacional (Carlos y Chimo) tuvieron la oportunidad de "hacer terreta" en Estatutlandia, según se sube desde Castellón o se baja desde los Pirineos, todo recto.

¿Y de dónde, por qué esa oportunidad de volver a las raíces de lo esencialmente valenciano? Pues porque, como aquellos carpinteros de antaño, se vieron bajando a la calle muebles viejos y trastos inservibles que teníamos almacenados en casita. Cuando los vecinos los vieron, provocaron lo que los telediarios calificarían de "efecto llamada", y también ellos empezaron a sacar puertas, mesas, y otros muebles que tenían en casa por la pereza de llamar al 010. ¡Aquello empezaba a parecer una verbena!

Sin embargo, desafortunadamente, las tradiciones de antaño tienen hoy un final bien distinto. Cuando ya estaba hecha la pila de muebles, bien aseadita sobre la acera, en lugar de prender la fogata, como habría sido lo natural y lo procedente, creando jarana, alegría y confraternidad entre los vecinos (no olvidemos que vivimos en un barrio, y aquí lo del "sentiment de barri" se lleva mucho), pues se quedaron allí, tristes, mudos y apagados, hasta que a medianoche un camión del servicio municipal vino a recogerlos.

En realidad, es bastante lógico que las cosas sean así y de otra manera. ¿Qué habría pasado si, llevados por la nostalgia fallera, hubiésemos celebrado nuestra propia y particularísima cremà?

-- En Madrid, la gente habría comentado en tertulias y tascas lo envidiosos que son los catalanes, que por salir en prensa ya hacen lo que sea, hasta imitar a los parisinos: si hay que quemar coches, pues se queman, parece mentira tanta inquina y tanta envidia cochina...

-- En Valencia, el diario Las Provincias habría compuesto un artículo de fondo en tipo grueso, reflejando el cabreo general: pase porque insistan en que la bandera cuatribarrada es sólo catalana y no de todo el antiguo Reino de Aragón, pase porque insistan en que valencianos, mallorquines y sardos hablan catalán paladino en lugar de varios dialectos de una lengua común, pero las fallas.... ¡las fallas no se tocan! ¡No faltaba más! Y habría convocado una manifestación para el domingo por la calle Colón, "en defensa de la nostra terra y les nostres tradicions".

-- En Barcelona, en el Periódic de Catalunya, en el apartado sucesos, fallecimientos, notificaciones municipales y demás, aparecería esta reseña: (que traducimos para los profanos):
"Lista de multas impuestas por la Guardia Urbana el 18 de noviembre:
(...)
Por combustión indebida de elementos en la calle Moianès, 190 euros".

Que ya vamos pillando aquí de qué va el negosi... :))

NOTA: Cualquier amago de ver intencionalidad política en esta entrada debe ser rechazado sistemáticamente por falso, torticero y baladí. Que no hay más que animus jocandi y bien jocandi en esto, caramba. Todavía me veo yo respondiendo querellas....

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